lunes, 26 de julio de 2010

Viernes 30/7: Acción frente al Min. de Salud


CAMPAÑA NACIONAL POR EL DERECHO AL ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO

LOS DERECHOS HUMANOS PARA LAS HUMANAS


Viernes 30 de julio 2010 - 12 hs
Avda. 9 de julio y Moreno

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito reclamará ante las autoridades del Ministerio de Salud, la firma de la Resolución Ministerial que avale y dé alcance nacional a la aplicación de la nueva Guía Técnica para la Atención Integral de los Abortos No Punibles.
Esta resolución originalmente fue fechada el pasado 12 de julio y presentada en el informe oficial de Argentina como uno de los avances de la política de protección de los derechos de las mujeres en la reunión de la CEDAW en Washington. Dicha resolución fue posteriormente desmentida por el Ministro José Manzur.
Convocamos a concurrir a la sede del Ministerio Nacional de Salud Pública, Avda. 9 de julio y Moreno el día viernes 30 de julio a las 12 hs.
Organizaciones que forman parte de esta Campaña realizarán una intervención urbana con zapatos de las 100 mujeres muertas en este año por aborto clandestino y una muestra fotográfica para evocar la memoria de las más de 3000 mujeres muertas por aborto en el curso de los treinta años de vigencia de la democracia en nuestro país y se entregará una declaración de la Campaña al Sr. Ministro y a la prensa.


EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR
ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR
ABORTO LEGAL PARA NO MORIR




Contactos:
Claudia Anzorena (Mendoza): 0261-156616491, claudiaanzorena@yahoo.com.ar
Cristina Ércoli (La Pampa):02954-419536 -ercoli.cristina@yahoo.com.ar
Florencia López (Bs.As): 011-1531962575 -mazalbaya@yahoo.com.ar
Marta Alanís (Cba.): 0351-155-649981 -marta.alanis@catolicas.com.ar
Ruth Zurbriggen (Neuquén): 0299-154282357 - ruthlibertaria@speedy.com.ar

14

"No quiero escribir,
no quiero estudiar (aunque lo siga haciendo);
quiero, simplemente, ser de verdad;
aunque ello me lleve a descubrir que no soy nada"
Julio Cortázar
·
(y yo he de partir...)

lunes, 19 de julio de 2010

13

Como escribí el 15 de julio, salió la ley de matrimonio igualitario.
Argentina es el primer país de Sudamérica en aprobarlo.
Yo no se qué generará esto. La verdad es que estuve poco en el tema, no milité esta ley, no le puse onda, quizás porque considero que hay otros temas más importantes que no están en agenda, como la ley de identidad de género, la ley de trata o la legalización del aborto. Pero si lo pienso a fondo, esta es una ley que abrió un debate importantísimo en la sociedad, un debate necesario, un grito por parte de muchxs de “aca estamos, existimos, nuestras familias existen”.
Representa, también, una batalla ganada frente a la siempre presente sensación de omnipotencia de la iglesia católica.
Pero no deja de molestarme el tinte que tomó este debate. No deja de molestarme el tener que “demostrar” que somos “normales”, que sentimos “normalmente”, que queremos “familias”. Yo no le ando preguntando a lxs heterosexuales qué sienten, si se casan o no por amor, si tienen parejas por amor o porque se les canta. No ando preguntando qué sienten, y a partir de eso legislo sobre sus vidas. No tendría por qué importarme. Ni a mi ni a nadie. ¿Cuál es el punto? ¿Por qué no podemos sentir lo que queremos? ¿Por qué tengo que escuchar a personas decir que no soy normal, y a otras personas responder “soy normal porque quiero una familia”? ¿Qué pasa si yo no quiero una familia? ¿Si quiero tener muchxs amantes, muchas parejas, o ninguna? ¿Qué pasa si no quiero enamorarme, o si estoy con personas sin amor en el medio?
Esas son las cosas que me genera todo-el-debate. Me molesta. Me da bronca. Me da bronca, además, que de alguna manera seamos funcionales a un discurso. El discurso heteronormativo, normalizador, homogéneo: todxs tenemos que amar, todxs tenemos que formar una familia, todxs tenemos que… ¿y qué con quienes no queremos seguir esos modelos? ¿Somos menos merecedores de derechos, seamos heterosexuales, homosexuales, trans, intersex, bisexuales, travestis?
Lo que debería importar no es qué tipo de vida queremos llevar.
Se trata de derechos, de derechos humanos.
Los derechos para todxs por igual también son derechos humanos.
Los derechos de las personas LGTTTBI también son derechos humanos.
Sigo considerando que la ley es una victoria ganada. Una pelea ganada a un poder inmenso, a la intolerancia, a la violencia, al disciplinamiento. Pero el debate no debe quedar ahí. Tenemos que profundizarlo. Tenemos que ir más allá. Romper con la idea de “una forma normativa de vivir”. Basta con eso.

Ahora tenemos ley de matrimonio para todxs. Lo aplaudo, realmente me pone contenta, realmente espero que todxs aquellxs que se quieran casar lo hagan, lo celebren, lo festejen.
Espero que todxs podamos vivir en el respeto real, en la no discriminación real. Nada de tolerancia: yo quiero respeto.

Ahora vamos por la ley de filiación. Por la ley de identidad de género. Por el aborto legal, seguro y gratuito. Por la decisión de cada unx.
Y por tantas, tantísimas cosas más
·

jueves, 15 de julio de 2010

-

04.07 am 15 de julio. Se aprobó la Ley de
matrimonio igualitario. 33 votos a favor, 27 en contra. La presidenta no
va a vetar. Es ley!!!

·

04.07 am July 15. Argentinean Senate approved the
Egalitarian Marriage Bill. President Cristina Fernández will not
exercise veto. It is law!


·

martes, 29 de junio de 2010

12


·
Yo no se, che.
Pero me quedé muy desilusionada después de la "convocatoria" de ayer.
Poca solidaridad.
Poco espíritu de algo-en-común.
Muchas ganas de figurar de algunxs.
En fin.
Como dijeron las chicas de El Teje "no es nuestro, pero tenemos que estar".
Y estuvimos
·

sábado, 26 de junio de 2010

Este Lunes

De: Patricia Kolesnicov
Asunto: Amigos, familia: vengan a la marcha por el matrimonio gay.

El lunes a las 18, en Congreso, hay una marcha para apoyar la reforma de la Ley de Matrimonio, de modo que las parejas de personas del mismo sexo podamos casarnos. O podamos elegir no casarnos, como cualquier hijo de vecino. Yo voy, pero no alcanza. Nuestras hermanas, nuestros hermanos,nuestras mamás, nuestros papás, ¡nuestros hijos!: vengan. Vengan nuestros amigos. Vengan los que bailaron en nuestro patio en los últimos cumpleaños. Los que vinieron a ver los partidos a casa. Los que nos trajeron los chicos para que los cuidáramos. Los que comieron pastrón y estofado de asado en nuestra mesa. Vengan conmigo.No dejen que nos insulten, no dejen que nos digan que no podemos hacer cosas que ustedes pueden, no permitan que insinúen que nos vamos abajar a cualquier mujer/niña/niño/varón que se cruce, no dejen que sugieran que no podemos criar chicos porque mirá si salen como yo.¿Por qué no querría un nene, una nena, ser como yo? ¡Si soy feliz!No permitan que me hagan pagar más impuestos porque no soy "casada",que Visa le niegue mi Assist Card a mi mujer porque no es "cónyuge legal", que la Embajada norteamericana no nos deje pedir la visa juntas. No dejen que nos afanen. ¿O ustedes no nos defenderían de cualquier chorro?Esto, el matrimonio, no arregla los prejuicios, no impide que cualquier cagón le diga "maricón" a alguien para decirle "cobarde" ni que a una nena que se trepe a los árboles y se embarre la amenacen con la palabra "machona". No arregla eso, pero nos ayuda a vivir. Les cuento una: durante un año, Medicus ignoró mi pedido de afiliación con mi pareja, a través de la obra social. No nos decían que no ni que sí ni después vemos: no nos contestaban. Pusimos un abogado y terminamos en mediación. Ahí concedieron todo (mi mujer, nuestra hija, el nene no porque era mayor de edad) en un minuto. ¿El argumento del abogado de ellos? "Con la ley que acaba de salir (se había sancionado la Unión Civil) seguro ganan en cualquier juzgado".Después, igual hay que irle a decir a la ginecóloga que si no uso ningún anticonceptivo no tiene que deducir que no tengo relaciones sexuales. Hay que ir a decirle al del hotel que aunque seamos dos mujeres queremos una cama matrimonial, hay que insistir cuando igual no te la dan, hay que pelearse hasta que te la den y en una habitación que no dé a los tachos de basura (nos pasó). Igual hay que bancarse el miedo que contar una buena historia de amor nos deje sin laburo. O la frustración de fingirse sola/o por si acaso. Igual hay que aguantar la certeza con que Hanglin dice "matrimonio es un hombre y una mujer"como si eso fuera un argumento y no una opinión como la mía: un matrimonio son dos personas con un contrato. Porque acá no estamos hablando de amor ¿no? ¿O cuál de los miles de matrimonios arreglados,por guita, por papeles, por escaparse de la casa, compite con mis 15años de amor? A los heterosexuales nadie les pregunta si se aman, sise van a reproducir, cuantos espermatozoides por centímetro cúbico tiene él, cómo anda ese útero, cuántos días hace que se conocen...nada. Quiero la misma indiferencia: que el Estado salga de mi cama.Así que vengan, por favor, los que nos quieren. No nos dejen solos. No dejen que ellos, los malos, piensen que esto no afecta más que a una minoría, vengan a decir que somos muchos los afectados por la marginación.
Vengan el lunes a las 18 al Congreso.
Porque somos muchos, pero somos pocos.
·

viernes, 18 de junio de 2010

Comunicado de la cooperativa de Travestis y Transexuales Nadia Echazú.

·
Lamentamos informar que el día 29 de Mayo del corriente año, falleció
nuestra compañera Andrea Pérez, quien nos acompañó desde la fundación
de la cooperativa hasta el dia de su desaparición.

La situación en la que fué encontrada muerta la compañera en su
domicilio aún está cargada de dudas e impresiciones, lo cual hace
necesario que pongamos la voz y el cuerpo a esta situación particular.

Las travestis y transexuales somos y fuimos sistemáticamente
marginadas desde el espacio social; Allí donde otros sectores
oprimidos piden derechos para hacer mas digna la vida cotidiana, las
travestis y transexuales debemos salir a pedir, nada mas y nada
menos, por el derecho a seguir VIVIENDO. Porque si el precio para
poder acceder al sistema de salud, educativo, de trabajo es resignar
nuestra constitución identitaria de género, entendemos que la sociedad
está mirando hacia otra parte.

Sin embargo debemos reconocer que por primera vez en la historia, el
estado ha dado un primer paso importantísimo dando cuenta de que
EXISTIMOS. Esto se materializa en acciones concretas de acompañamiento
y en la voluntad expresa de seguir tutelando este, nuestro primer
emprendimiento cooperativo.

Aún así no debemos acallarnos para que el derecho a trabajar
dignamente sea para todas las travestis y transexuales, en cualquier
espacio y no en uno solo. De ese modo, el recorrido que hicimos juntas
con la compañera Andrea Pérez, tendrá sentido.

Por el rápido esclarecimiento de la causa de Andrea Pérez, para que
las travestis dejemos de ser las travas de esta sociedad y pasemos a
ser sujetas plenas de derecho.

Educación, salud y derecho al traVajo para todas y todos!



Cooperativa NADIA ECHAZU.

--
Cooperativa de Trabajo "Nadia Echazu"
Ventas: Geraldine
Sergio García
4265-4949 15-5966-9366/15-5710-6202
ventascoopnechazu@gmail.com
coop_nadiaechazu@yahoo.com.ar
www.coopnadiaechazu.blogspot.com
·

martes, 15 de junio de 2010

12

Campaña audiovisual de la Sec. de género de CTA, por la legalización del aborto:

·


·


·


·

domingo, 13 de junio de 2010

11

Desde que empezó el año, mi cerebro viene carcomiéndome con respecto a cuestiones tales como: ¿cómo formar parte activa del cambio educativo? ¿De qué manera aportar? ¿Cómo cambiar la educación para cambiar el mundo? (si, suena idealista al extremo, pero ponele) ¿De qué manera enseñar “la lengua”, “el lenguaje”, la literatura”?

Creo en la transformación social. Creo en los proyectos y en las luchas de todos los días. Y la educación es una arista tan fundamental. La educación que, como decía Paulo Freire, debe ser liberadora, debe emancipar y emancipar-nos. Y es pensando en estas cosas que empiezo a conceptualizar un rol que por momentos me es ajeno, la docencia o el-ser-educadora.

El conocimiento de la lengua es una forma de enfrentarse al mundo. Lo es también la enseñanza-aprendizaje-incorporación-apropiación de la lengua, del lenguaje. Conocerla para problematizarla. Problematizarla para enfrentarla, enfrentarla para proponer cosas-otras.

Que el lenguaje es un instrumento de poder, no es novedad. El lenguaje construye sentido, establece lo-que-se-habla, y quienes-lo-hablan: ese “quienes” que legitima a unxs sobre otrxs. Y son esos quienes, dueñxs del poder de la palabra, lxs que establecen las normas que nadie cuestiona, los patrones que nadie problematiza.

Ahora bien, conocer el lenguaje implica poder enfrentarlo. La cuestión está en cómo enseñar-todo-eso-que-pensamos-es-fundamental. ¿De qué manera?

La práctica de la escritura. De la lectura. Creo que ahí está el núcleo de todo. En el poder re-apropiarnos de la lengua para, mediante la práctica de la escritura y de la lectura, aprender a pensarnos, a re pensarnos, a escribirnos y a escribir la historia de manera diferente. Sabiendo que también somos parte de ella. Incorporar el lenguaje, hacerlo carne, implica también el poder ponernos en palabras: poder escribirnos, nombrarnos, leernos. Existir, de alguna manera. Y ahí está la importancia de la enseñanza del lenguaje. Ahí es donde debemos insistir.

La lengua ya no debe ser de unxs pocxs. El mundo, la historia, la memoria, el pasado, no pueden ser escritos de una sola manera.

Re pensarnos y apropiarnos de esa lengua implica que podamos re escribir esa historia, esa memoria, ese pasado, y, fundamentalmente, a nosotrxs mismxs.

·

domingo, 6 de junio de 2010

10

Hace poco fue el día internacional de acción por la salud de las mujeres.

Creo que hay muchos derechos que se nos niegan. Definitivamente, los hay. El derecho a la salud es uno de esos. Pero ¿qué es la salud? Algunxs la definen como ausencia de enfermedad. Otrxs, como el estado de completo bienestar físico, social y mental. Hay quienes consideran a la salud como buen estado y funcionamiento del organismo, ejerciendo normalmente todas sus funciones biológicas y psíquicas.

Intento desglosar esta cosa que se llama salud. Puedo tomar un poco de todo, formar una sola, elegir una entre tantas, las definiciones brotan por todos lados. Pero la otra pregunta es ¿quién escribe esas definiciones? Cuando pienso en la salud, pienso en un concepto que podría desarmarse en tantas partecitas que sería inabarcable, una especie de gigante mapa conceptual formado por redes y redes de redes de nociones, significados, saberes, etc. Pensar en quienes escriben esas definiciones, entre las que se encuentra la de “salud”, inevitablemente deriva en pensar un sistema patriarcal, machista, heterosexista, que busca controlar los cuerpos de las mujeres, regulando nuestros placeres, negando nuestros derechos. Un sistema que prohíbe el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. ¿Y por qué prohíbe el derecho al aborto legal? Es simple. Sigamos desglosando. Hablar de aborto implica, también, hablar de sexualidades. De disfrute, de goce. De decir NO a la maternidad obligatoria, a la sexualidad reproductiva como única posible. Es decir: hablar de aborto es hablar, también, de decisión sobre nuestros propios cuerpos. De un control que se les quitaría a unxs “otrxs” para pasar a unas nosotras. Eso es lo que se percibe como imposible a los ojos de quienes detentan ese poder regulatorio, de control. Me atrevería a decir que más que imposible: se ve como criminal.

¿Cómo podemos nosotras, las mujeres, pensar en decidir, en elegir, en disfrutar, en actuar como queramos, cuando queramos, sobre nuestros cuerpos y sobre nosotras mismas? Este es, quizás, el error más grande, a los ojos de esxs otrxs que (entre otras cosas) se oponen a que ejerzamos nuestro derecho a decidir: a decir con quién, cómo, si sí o si no, si quiero o si no quiero (ser madre, ser esposa, ser lesbiana, SER).

El error está en poder pensarnos.
En “osar” pensar-que-podemos-llegar-a-pensarnos.
Que podemos llegar a elegir.
Que podemos llegar a decidir.

Y acá es donde se hace evidente que no se trata de un tema superficial.
Que hablar de aborto implica empezar a explorar un iceberg gigante, dentro del cual el reclamo por el aborto legal-seguro-gratuito es simplemente una parte ínfima.

[Y coincido con Santiago Kahn –del blog: http://santiagokahn.blogspot.com-: definitivamente, este es el tema más importante de la agenda 2010]

·

lunes, 31 de mayo de 2010

domingo, 23 de mayo de 2010

8

Leer el diario está convirtiéndose en algo asqueroso. La televisión, e incluso la radio. Capaz lo que (me) resulte intolerable sea seguir viviendo así, de esta manera, con tanta mierda alrededor.

Hoy me llegó una nota de Página 12 a la casilla del mail. Caso Villegas. Leo y me entero de que el juez –Gerardo Palacios Córdoba- consideró que en el caso que todxs conocemos no hubo una violación, sino que los tres hombres sólo incurrieron en el delito de corrupción de menores y en la divulgación de material pornográfico.

Cuando una mujer dice No, es No. Siempre quedó esa frase resonando en mi cabeza, desde el día en que la leí en una pancarta, creo que fue en el 2006, en el Encuentro de Mujeres de Jujuy. Cuando saltó todo lo de Villegas, no pude menos que pensarla de nuevo. Y de indignarme, claro, como hoy con la nota, o como cada uno de los días en los que iba escuchando novedades.
Que se realicen marchas en defensa de abusadores no puede pasar.
Que se siga culpabilizando a las mujeres víctimas de abusos-violaciones-violencias, no puede pasar.
Que se exija a esas mismas mujeres víctimas que justifiquen el POR QUÉ fueron víctimas, no puede pasar.
No más.
De golpe me acuerdo de cuando se aprobó la media sanción de la Ley de Trata, tan (mal) celebrada por muchxs. Esa ley hipócrita exigía (y exige) que las mujeres mayores de 18 años que hubiesen sido secuestradas con fines de explotación sexual, deban justificar que se han “quedado ahí”, en esa situación, “en contra de su voluntad”.

Estos dos son solo dos casos paradigmáticos. Lo que está en discusión es lo que hay más allá. Lo que está mal es este sistema repulsivo que re-victimiza a la víctima y defiende a los violadores. Lo que está mal es esta sociedad patriarcal, violenta y sexista. Lo que está mal es que se sigan justificando las violencias bajo la supuesta existencia de dos tipos de mujeres: quienes merecen ser respetadas y quienes no lo merecen; las buenas y las putas, las madres y las putas, las vírgenes y las putas.


PUTA. PUTA. PUTA.

Esa palabra que aterra. Esa palabra de la que todxs se quieren diferenciar. Eso que ningún padre, ninguna madre, quiere para su hija. La puta, la que carga con todas las verdaderas putas violencias de una sociedad hipócrita y sexista. La puta, la que se merece que le pase lo que sea que le pase, porque su vida no es como debe ser. ¿Y quién mierda dice cómo debe ser vivida una vida? ¿Quién o quienes tienen el derecho de juzgar a lxs que no eligen vivir como se dice que es válido vivir?

Es hora de que esto entre en las cabezas de todxs: cuando una mujer dice no es no.
Sea puta, sea virgen, sea madre, sea lesbiana, sea trans, sea lo que elija ser.
Cuando dice NO es NO.

·

miércoles, 19 de mayo de 2010

7

N. es una estudiante del bachi. Tiene 37 años, siete hijxs, una vida de esas en las que pareciera que no entran más violencias.

Resulta que la semana pasada, N. tuvo un aborto espontáneo. Hoy está con dolores y pérdidas de sangre. Pero además resulta que, su ex marido golpeador, una vez le dio un golpe enorme en el riñón, y por lo tanto la salud de N. es delicada. Pero a todo esto, resulta que, hace un mes, N. tuvo otro aborto espontáneo. Y también resulta que, además, N. no quiere tener más hijxs. El primero fue a los 17, después vinieron otrxs cuatro con un ese mismo padre borracho y golpeador que la violaba por placer, mientras le decía “vas a tener todxs lxs hijxs que yo decida”.

Hoy N. tiene otro marido, y sufre otras violencias. Pero N. decidió que no quiere más hijxs ni más abortos: quiere ligarse las trompas. Pero ¿qué pasa? Su marido no la deja. Y si ella quiere hacerlo, tiene que ser “por izquierda”: él no se debe enterar. A todo esto, me enteré hoy que, hasta hace dos años, las mujeres sólo podían ligarse las trompas si sus maridos firmaban primero. Hoy todavía, en algunos hospitales, exigen esa firma para hacerlo. Y claro, ni te animes a preguntar por qué: encima de que sos mujer, de que sos pobre ¿pretendés explicaciones?

N. no sabe qué hacer. Yo intento ayudarla como puedo, y mi cabeza no deja de pensar. Es claro: ¿qué es una mujer si no una incubadora para la sociedad? El sistema heteronormativo, sexista, patriarcal, impone biopolíticas de control sobre los cuerpos de las mujeres, que no dejan de ser meros úteros en potencia, incubadoras, o como lo queramos llamar.

Dice M. Foucault que el dispositivo de sexualidad produce subjetividades, es decir, que una serie de acciones sociales-institucionales producen sujetxs e identidades subjetivas. Y esto trae consigo la idea del discurso como acción. Este dispositivo impone un modo de pensar/ejercer la sexualidad, que es el modo reproductivo: para dicho modo, el objetivo de la práctica sexual (heterosexual, por supuesto) es la reproducción. Y aquí es donde adquiere importancia el útero. Se está pensando en términos de funcionalidad: el sexo debe servir para algo, en este caso, para la procreación. Y las mujeres seríamos las encargadas (y deberíamos sentirnos “orgullosas” de serlo) de incubar a esxs nuevxs seres-productos.

Así, tanto el marido de N., así como quienes se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo, o quienes se manifiestan en contra del derecho al aborto, no se cuestionan a sí mismxs: para ellxs la mujer tiene una finalidad, un papel que cumplir, una designación, casi un destino que comienza a escribirse ese mismo día en el que el/la médicx le dijo a nuestras madres ¡es una nena! Y ahí es donde ¿empezaron? a escribir nuestras historias, que se guiarían de acá en más de acuerdo a la fórmula “mujer = madre”. Y en este punto me empiezan a cerrar algunas cosas. Me cierra que el primer marido de N. le dijera “vas a tener hijxs hasta cuando yo lo decida”. Me cierra que su actual pareja no LA DEJE ligarse las trompas. Me cierra que los hospitales exijan esa firma. Porque atrás nuestro, atrás de todas nuestras luchas, de nuestro ser-estar-existir, hay un sistema que designa, que legisla, que decide. Un sistema que reglamenta, que controla cuerpos, vidas y mentes. Un sistema sexista, heteronormativo, machista, patriarcal; que no deja de ser una construcción y como tal, tenemos que deconstruirla. Quebrarla, para formar otra cosa. Y ahí es donde tenemos que dejar la idiotez, la hipocresía y el individualismo. Y si no, mis queridxs, nos quedamos con esto, total… ¡a mi no me toca!

[Carajo]
·

miércoles, 31 de marzo de 2010

6

1

En cada cuadra, en cada paso que voy dando por Buenos Aires, siempre fantaseo con que quizá la encuentre. Julio se preguntaba si encontraría a la Maga y le veía venir, ¿por qué no podría pasarme a mí? Claramente: no soy Julio Cortázar, no va a pasarme nada como a él y punto final. Pero me divierte pensarlo y jugar con las palabras como si fueran la punta de ese ovillo interminable de lana roja, al que todas y todos estamos, indisolublemente, unidas y unidos. Por que nuestros caminos no son más que eso y todo está marcado. No contradigo a nadie, yo también pienso que las cosas pueden cambiar, pueden cambiar-se. Pero ahí es donde la voluntad tiene que hacerse presente, y la soledad, correrse a un costado. ¿Tiene la soledad que correrse a un costado? Siempre disfruté mis momentos conmigo. Pero un día me di cuenta de que estaba más vacía que nunca. No está bueno estar sola y vacía. Ahí es cuando te volvés loca y querés salir a vivir, a buscar la vida, y resulta que no la encontrás tan fácilmente, y todo empieza otra vez. Ovillos de lana, calesitas, o círculos que jamás tienen un final, la vida es simplemente eso, un buscarnos y encontrarnos, nosotras con nosotras, nosotras con ellas, ellas con ellas, ellas con ellos, ellos con ellos, ellos con nosotras; viviendo y re-viviendo todos los momentos mágicos que nuestro cuerpo recuerda, alimentado de reminiscencias, recurriendo a esa memoria ancestral que nos conforma sin que sepamos cuál es el mecanismo ese que usa, casi tan genial como extravagante.

2

Julio la seguía buscando mientras nosotras lo leemos.

Todas queremos una Maga que nos salve de la crueldad del mundo, del laberinto irrespirable en el que se está convirtiendo la vida. Tal vez Ella se encuentre tejiendo bufandas interminables para mandar en avión al Polo, mientras seguimos pensando cómo hacer para encontrarla. (¿Encontraría a La Maga?)

3

Un París me esperará algún día. Como a ese cúmulo de almas errantes, de noctámbulos vagabundos que alguna vez albergó. Si, París me encontrará algún día. No se si hoy o mañana, si en esta vida, o en la que viene. Pero París va a encontrarme, y con él cada paso, cada parque, cada puente que recorriste. Y yo voy a encontrarte a vos y a tus huellas, a ese París que caminaste tanto (casi tanto como habitaste mi Alma). Hoy me conformo con Almagro y algún mate en Parque Centenario, recorriendo puestos de libros y buscando alguna que otra mirada que me responda la infinidad de preguntas que tengo por hacer.


·

martes, 30 de marzo de 2010

5

Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña escalera
como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche.
Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.

(esto de los caballos me recuerda a cierto relato)

Nocturno, de Julito Cortázar-
·

viernes, 27 de noviembre de 2009

Aborto sí, aborto no: eso lo decido yo

·
27.11.2009
“Tuve que sacar un crédito en el banco para poder pagarme un aborto”; “tuve que pedirle un adelanto a mi patrona”; “vendí mi heladera”; “les pedí plata a todas mis amigas”, quedé debiendo el alquiler”; “tengo que esperar a que me paguen el plan”. Éstos son algunos –sólo algunos– de los testimonios que, a lo largo de los últimos cuatro meses, recibió la línea de atención “Aborto, más información, menos riesgo” (un número telefónico habilitado el 31 de julio pasado con el fin de asesorar a las mujeres que quieren interrumpir un embarazo). Y estas son algunas –sólo algunas– de las realidades que se filtraron ayer en el salón Arturo Illia del Congreso de la Nación, donde la organización Lesbianas y feministas por la descriminalizació n del aborto –a cargo de la gestión de la línea– presentó su segundo balance con datos impactantes sobre una práctica que aún está penalizada en la Argentina.

El siguiente es uno de esos datos: mientras que el Estado invirtió, a lo largo de este año, 35 millones de pesos en el Programa Nacional de Educación Sexual y Procreación Responsable, en forma paralela las mujeres han debido desembolsar –también en el 2009– 1.000 millones de pesos para pagar abortos clandestinos: casi un 3.000% más que la inversión estatal. Para llegar a esta cifra, sólo hay que hacer cuentas: si cada interrupción clandestina de un embarazo –ya sea quirúrgica o farmacológica– oscila entre los 1.000 y los 5.000 pesos y, según datos oficiales del Ministerio de Salud hay todos los años unos 500 mil abortos clandestinos, el resultado es que 1.000 millones de pesos van a un mercado paralelo en el que hay todo tipo de abusos. No sólo económicos.

A modo de ejemplo, fueron enumerados algunos de los 1.700 testimonios que las trabajadoras de la línea recogieron a lo largo de cuatro meses:

“Tengo miedo. Me pusieron veneno para ratas”.

“Tengo miedo. Una enfermera le dijo a mi mamá que me tenía que abrir el útero con una cuchara”. “El médico no me avisó que los antibióticos anulan el efecto de las pastillas anticonceptivas. Me dijo que era una boluda por no leer el folleto”.

“Tengo miedo. A mi hermana en el hospital le dijeron asesina. Las enfermeras le dejaron el feto en la cama durante toda la noche. La policía vino a mi casa. Tengo 13 años y estoy embarazada”.

La ley. Cada tres días una argentina muere como consecuencia de un aborto realizado en malas condiciones. Mientras tanto, un informe realizado por la organización Human Rights Watch advierte que en los países donde el aborto es legal no hay muertes, incluso cuando la interrupción del embarazo se realiza con un tiempo gestacional superior a las doce semanas.

Este tipo de datos llevó ayer a que, en un salón repleto, varias organizaciones feministas volvieran a exigir la sanción inmediata de una ley por el derecho al aborto seguro y gratuito. Fueron convocados todos los bloques, pero sólo estuvieron escuchando los pedidos, Federico Storani (por la UCR), Hugo Cañón (del partido Nuevo Encuentro, liderado por Martín Sabbatella), Cecilia Merchán (por Libres del Sur) y Silvia Augsburger por el Partido Socialista.

Hay por lo menos dos proyectos en esta dirección. Uno fue impulsado por la legisladora Vilma Ibarra (que propone que el aborto sea legal, siempre y cuando sea realizado en un hospital); y el otro lleva la firma de la diputada socialista Silvia Augsburger. Esta segunda propuesta es respaldada por la Campaña Nacional por el Derecho a un Aborto Legal, Seguro y Gratuito (en el que se inscribe la línea telefónica) y pide la despenalizació n del aborto si sucede dentro de las primeras doce semanas de gestación (salvo en el caso de los no punibles, que pueden practicarse en cualquier momento del embarazo). “Desde hace más de 20 años existe la tradición de que los movimientos de mujeres presenten proyectos de ley para que el aborto se legalice o se despenalice, pero nunca son tratados”, advirtió Luciana Sánchez, abogada de la organización que gestiona la línea telefónica.

“EL TELÉFONO DE LA MUERTE”.
La línea “Aborto: más información, menos riesgo” inició sus actividades el 31 de julio pasado, con el fin de asesorar a las mujeres sobre cómo interrumpir un embarazo con recursos farmacológicos (mediante el uso del medicamento misoprostol) . Durante el primer mes de atención recibía una llamada cada media hora. Pero luego de la presentación del primer informe de la línea en la Legislatura porteña, y del que Crítica de la Argentina se hiciera eco en su portada del 22 de septiembre pasado, las llamadas se quintuplicaron y empezaron a suceder a razón de una cada seis minutos.

Esta evolución tuvo consecuencias buenas y de las otras. En las legislaturas de Chaco y Tucumán, y en el Congreso Nacional fueron presentados –en total– cinco proyectos de declaración de repudio a lo que se llamó –en palabras de los legisladores chaqueños– “el teléfono de la muerte”. “A través de la Línea confirmamos que hay un terrorismo desinformativo que incluso llega a los consultorios médicos –dice el informe presentado ayer–. En los testimonios relevados por la Línea, el 27% de las mujeres tenía información sobre aborto errónea o falsa, proporcionada por un médico. Además, el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires desde hace diez años impulsa políticas de restricción de venta y prohibición formal del misoprostol y ha logrado que en todo el país este medicamento haya dejado de ser de venta libre y se venda bajo receta archivada. A partir de esta restricción, el precio en el mercado ilegal aumentó entre un 100 y un 200 por ciento. En otros casos, las mujeres son además estafadas: las pastillas se venden vencidas, en paquetes adulterados. También hemos recibido testimonios de mujeres a quienes se les ha vendido pastillas que contienen cualquier cosa, e incluso cajas vacías”.

Por este tipo de cosas, sólo el 1% de las mujeres que llamaron a la Línea tenía información completa y correcta sobre el método de aborto con misoprostol. Aún cuando este medicamento, dado su uso obstétrico para producir abortos sin riesgos hasta la semana 12 de embarazo, está incluido en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial para la Salud.

Línea Aborto, más información, menos riesgos: 011-15-66647070 (se puede llamar o mandar SMS)
·

fuente: criticadigital.com.ar
·

martes, 13 de octubre de 2009

Sobre Mamás Lesbianas

Entrevista a M. Luisa Peralta, una de las mamás perteneciente a "Les Madres", hecha por el diario Crítica.

“Nuestros hijos ya existen y la ley los discrimina”

María Luisa Peralta, bióloga, lesbiana, madre y activista por la igualdad de derechos para chicos de parejas gays.

Por Bruno Bimbi
23.08.2009
Diario Crítica de la Argentina
El placard


La noticia de que una pareja de lesbianas españolas tuvo una hija mediante la técnica conocida como “ovodonación” –un óvulo de una de ellas, fecundado con semen de un donante, fue implantado en el útero de la otra, que tuvo a la niña– revivió el debate sobre qué es la maternidad y, en particular, la maternidad “biológica”. Este diario entrevistó a María Luisa Peralta, argentina, bióloga, lesbiana, madre y activista de LesMadres, un grupo de mamás lesbianas que defiende la igualdad de derechos para sus hijos.

–¿La técnica usada por esta pareja es novedosa?

–Es lo mismo que se hace para la fecundación in vitro cuando el embrión fecundado se vuelve a implantar en el útero de la misma mujer que por alguna razón no puede fecundarlo naturalmente; también está lo que se conoce como “vientres de alquiler”. Algunas parejas de lesbianas en Estados Unidos e Inglaterra ya se habían apropiado de esta técnica para compartir la maternidad. A una se le da un tratamiento de hormonas para que produzca más óvulos en un solo ciclo. Luego se retiran los óvulos, se hace la fecundación in vitro con esperma de un donante, se generan un cierto número de embriones y se implantan tres o cuatro en el útero de la otra, de los cuales se supone que uno o dos van a anidarse y desarrollarse.

–¿Por qué no recurrir directamente a la inseminación artificial?

–La inseminación artificial es más sencilla y más barata. Acá, una fecundación in vitro puede costar 10 mil pesos, mientras que hasta nueve intentos de inseminación artificial se pueden hacer por menos de la mitad. Las obras sociales no nos cubren ninguna de las dos cosas. Sin embargo, hay dos motivos por los cuales algunas parejas de lesbianas recurren a esta técnica. Primero, la cuestión legal: para hacer un embrollo legal y que sea más difícil para el Estado negar que ambas son madres. La otra razón tiene que ver con la idea de que así el niño o niña va a tener un vínculo biológico con las dos: una de las mamás pone el ADN y la otra el cuerpo para el embarazo. Es una idea medio romántica.

–Esto va a generar ruido desde el punto de vista legal, porque el discurso que niega la maternidad de dos mamás lesbianas suele hablar del vínculo biológico...

–Les crea un problema legal. En el Registro Civil seguramente se negarían a anotarlo como hijo de las dos, pero vas a juicio. ¿Cómo determinan cuál es la madre? En una tenés toda la evidencia del embarazo y en la otra, el vínculo genético, que se puede probar con un análisis de ADN.

–¿Cómo se salda esta situación legal en los casos de vientres de alquiler?

–Las gestaciones en “vientre de alquiler” vienen de hace mucho y lo hacen por lo general parejas heterosexuales, aunque también, recientemente, algunas parejas gay. A veces, la mujer que lleva el embarazo también pone los óvulos, ya que recurrió a ella una pareja heterosexual en la que la mujer tenía problemas de fertilidad, pero otras veces no. Puede suceder por ejemplo que una mujer ovule normalmente pero tenga problemas en el útero, y por eso recurre a otra mujer para llevar el embarazo con un embrión implantado. Cuando hay dos mujeres involucradas, siempre se le da prioridad legal a la que gesta y pare, por lo que existe la posibilidad de que ésta se arrepienta del acuerdo y se quede con el bebé, algo totalmente válido y a lo que siempre debe tener derecho.

–¿Cuál sería la diferencia en los casos de parejas de lesbianas?

–Que no hay conflicto. No son dos mujeres que se disputan la maternidad: ambas reconocen a la otra y se presentan juntas para ser reconocidas como mamás y como familia.

–En la adopción no se discute la paternidad, aunque no haya un vínculo biológico. ¿Por qué con la inseminación artificial es diferente?

–La adopción es vista como un acto altruista, hacerse cargo de una criatura sin hogar, mientras que la inseminación artificial es vista por las parejas heterosexuales como un acto vergonzante, porque es un parche frente a la infertilidad. Por eso muchas veces se oculta. Y cuando una pareja heterosexual recurre a la inseminación artificial con un donante de esperma, después pueden anotar al hijo como propio sin demostrar nada, porque al ser varón y mujer se presupone el vínculo genético. En nuestro caso, no existe esa presuposición y se nos niega la condición de madres por no poder probar el vínculo biológico de una de las dos.

–¿Cuáles son los problemas legales que enfrenta una pareja de lesbianas con hijos?

–El problema no son los derechos de la pareja, sino los de los niños. Con mi pareja recurrimos a la inseminación artificial y yo quedé embarazada, pero el vínculo de nuestro hijo con ella no está reconocido legalmente. No estamos discutiendo una ley que permita tener hijos, ni haciendo planteos abstractos. En Argentina debe haber, como mínimo, unos cien pibes nacidos por inseminación con mamás lesbianas. Estos chicos ya existen y la ley los discrimina, negándoles derechos básicos.

–¿Por ejemplo?

–La gente tiende a pensar en cosas extremas, como la muerte: si yo muero, mi hijo queda legalmente huérfano; si muere su otra mamá, no hereda nada. Pero eso es lo de menos, porque es excepcional. Una de las mamás no existe ni para el jardín de infantes. Cuando tuvimos al nene accidentado, ella lo llevó al hospital, pero hasta que yo no llegué y firmé la autorización para los estudios, no pasaron de una radiografía. Si la mamá reconocida no tiene trabajo, la otra no puede darle al pibe la obra social ni cobrar el salario familiar, que son beneficios para el chico, no para nosotras. Esto es muy habitual en este contexto de precarización laboral.

–El hecho de que con estas técnicas se use la evidencia de vínculo biológico como argumento para el reconocimiento de la maternidad conjunta ¿puede ser un arma de doble filo?

–Es una situación que crea un cortocircuito legal y un conflicto en la interpretación, que puede servir para impulsar el debate. Sin embargo, también es una salida conservadora, porque lo ideal sería que dos lesbianas o dos gays que tienen hijos pudieran ser reconocidos como padres o madres más allá del vínculo biológico, que por sí sólo no convierte a nadie en padre o madre. Los donantes de esperma anónimos no son padres biológicos, son donantes de esperma.

–¿Y qué pasa si el donante de esperma quiere ser padre?

–Ahí sería otra cosa. Si los tres, la pareja de mujeres y el donante, se hacen cargo de la crianza, habría que reconocer legalmente que hay dos mamás y un papá. En Estados Unidos y Canadá hay muchas familias de dos lesbianas y un gay o dos lesbianas y dos gays. Por ejemplo, una pareja de hombres y otra de mujeres deciden juntas tener hijos. O parejas de lesbianas que en vez de buscar un donante anónimo se ponen de acuerdo con un amigo gay que también quiere ser padre. Hay un fallo de la Corte Suprema de Canadá que reconoce a dos mamás y un papá, alegando el supremo interés del niño. También hay mujeres lesbianas solas que tienen hijos con gays sin ser pareja: se buscan para tener hijos juntos y se hacen cargo juntos de la crianza, sin tener un vínculo amoroso o sexual entre ellos. Algunos lo hacen porque creen eso de que “tiene que haber una mamá y un papá”. Es algo que no está claro para todo el mundo.

–¿Y qué pasa con las familias formadas por heterosexuales en las que tampoco hay una mamá y un papá?

–Miles de personas se crían sin padre porque las mujeres quedan embarazadas y los tipos se escapan. Y las mujeres crían a los hijos solas, o junto con sus madres o hermanas, pero como no hay un vínculo sexual entre esas dos mujeres, se acepta y nadie cuestiona que “falta la figura paterna”. A nosotros y nosotras siempre se nos mide con un estándar distinto.

–¿Estas formas de maternidad para las lesbianas son algo nuevo?

–Las lesbianas que tienen diez años más que yo y tienen hijos probablemente los tuvieron en relaciones heterosexuales. Muchas entraban en esas relaciones sólo para tener hijos, y después aceptaban acuerdos de divorcio muy desfavorables en lo económico; cedían todo por miedo a perder la tenencia. Hoy ninguna lesbiana se junta con un tipo para tener hijos, porque hay otras tecnologías reproductivas.


Fuente: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=29590

jueves, 24 de septiembre de 2009

VI

·
Judith Butler es la autora de uno de los libros más influyentes del pensamiento contemporáneo, El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad , donde ya en los años noventa ponía en jaque la idea de que el sexo es algo natural mientras el género se construye socialmente. Sus trabajos filosóficos, complejos y muy difíciles de divulgar sin desvirtuar, han contribuido a construir lo que hoy se conoce como Teoría Queery tuvieron un papel fundacional en el desarrollo del movimiento queer. Esta breve guía se detiene en puntos clave de su pensamiento.

1 Butler y su giro copernicano

Ese giro se produce en torno del género y marcó la evolución de las concepciones que se venían teniendo al respecto dentro del feminismo. Cuando en 1990 publica El género en disputa, las ideas se dividían a grandes rasgos entre las que entendían al género como la interpretación cultural del sexo y aquellas que insistían en la inevitabilidad de la diferencia sexual. Ambas presuponían que el “sexo”, entendido como un elemento tributario de una anatomía que no era cuestionada, era algo “natural”, que no dependía de las configuraciones sociohistóricas.

Butler plantea que el “sexo” entendido como la base material o natural del género, como un concepto sociológico o cultural, es el efecto de una concepción que se da dentro de un sistema social ya marcado por la normativa del género. En otras palabras, que la idea del “sexo” como algo natural se ha configurado dentro de la lógica del binarismo del género.

2
Judith en el principio de los movimientos queer

Este planteamiento, a partir del cual el sexo y el género son radicalmente desencializados, desestabilizó la categoría de “mujer” o “mujeres”, y obligó a la perspectiva feminista a reconcebir sus supuestos, y entender que “las mujeres”, más que un sujeto colectivo dado por hecho, era un significante político. Al mismo tiempo, esta aguda desencialización del género, la idea de que las normas de género funcionan como un dispositivo productor de subjetividad, sirvió de fundamento teórico y dio argumentos y herramientas a una serie de colectivos, catalogados como minorías sexuales, que también, junto a las mujeres, eran (y continúan siendo) excluidos, segregados, discriminados por esta normativa binaria del género. En este sentido, el giro copernicano de Butler ayudó mucho al impulso y la expansión de los movimientos queer, y también trans e intersex.

3
Y el sexo…, ¿dónde está?

La impronta de Michel Foucault, y en particular su trabajo en la Historia de la sexualidad, es evidente. Ahora bien, si en el caso de Foucault el dispositivo de la sexualidad no tiene en cuenta el género, para Butler es esencial. A partir de Butler el género ya no va a ser la expresión de un ser interior o la interpretación de un sexo que estaba ahí, antes del género. Como dice la autora, la estabilidad del género, que es la que vuelve inteligibles a los sujetos en el marco de la heteronormatividad, depende de una alineación entre sexo, género y sexualidad, una alineación ideal que en realidad es cuestionada de forma constante y falla permanentemente.

Es importante insistir en que Butler no quiere decir que el sexo no exista, sino que la idea de un “sexo natural” organizado en base a dos posiciones opuestas y complementarias es un dispositivo mediante el cual el género se ha estabilizado dentro de la matriz heterosexual que caracteriza a nuestras sociedades. Puesto en otros términos, no se trata de que el cuerpo no sea material, no se trata de negar la materia del cuerpo en pos de un constructivismo radical, simplemente se trata de insistir en que no hay acceso directo a esta materialidad del cuerpo si no es a través de un imaginario social: no se puede acceder a la “verdad” o a la “materia” del cuerpo sino a través de los discursos, las prácticas y normas.

4
El género como performance

Antes que una performance, el género sería performativo. Esta diferencia entre pensar al género como una performance y pensar en la dimensión preformativa del género no es trivial. Decir que el género es una performance no es del todo incorrecto, si por ello entendemos que el género es, en efecto, una actuación, un hacer, y no un atributo con el que contarían los sujetos aun antes de su “estar actuando”. Sin embargo, en la medida en que este performar o actuar el género no consiste en una actuación aislada, “un acto” que podamos separar y distinguir en su singular ocurrencia, la idea de performance puede resultar equívoca. Hablar de performatividad del género implica que el género es una actuación reiterada y obligatoria en función de unas normas sociales que nos exceden. La actuación que podamos encarnar con respecto al género estará signada siempre por un sistema de recompensas y castigos. La performatividad del género no es un hecho aislado de su contexto social, es una práctica social, una reiteración continuada y constante en la que la normativa de género se negocia. En la performatividad del género, el sujeto no es el dueño de su género, y no realiza simplemente la “performance” que más le satisface, sino que se ve obligado a “actuar” el género en función de una normativa genérica que promueve y legitima o sanciona y excluye. En esta tensión, la actuación del género que una deviene es el efecto de una negociación con esta normativa.

5
Poderes y políticas

Hablar de género es hablar de relaciones de poder. Hay que tener muy en cuenta que en esta negociación, el no encarnar el género de forma normativa o ideal supone arriesgar la propia posibilidad de ser aceptable para el otro, y no sólo esto, sino también, incluso, supone arriesgar la posibilidad de ser legible como sujeto pleno, o la posibilidad de ser real a los ojos de los otros, y aun más, supone en muchos casos arriesgar la propia vida. En este sentido, la oportunidad política a la que abren los señalamientos de Butler se debe a que si el género no existe por fuera de esta actuación, y las normas del género tampoco son algo distinto que la propia reiteración y actuación de esas mismas normas, esto quiere decir que ellas están siempre sujetas a la resignificación y a la renegociación, abiertas a la transformación social. Estas normas que son encarnadas por los sujetos pueden reproducirse de tal modo que la normas hegemónicas del género queden intactas. Pero también estas normas viven amenazadas por el hecho de que su repetición implique un tipo de actuación que pervierta, debilite o ponga en cuestión esas mismas normas, subvirtiéndolas y transformándolas. Esta inestabilidad constitutiva de las normas es una oportunidad política.

6
La aparición de la homosexualidad

En paralelo con otras autoras que también han revisado el hecho de que las ideas que conlleva el género han sido tributarias de la matriz heterosexual –como por ejemplo Monique Wittig, Adrienne Rich o Gayle Rubin– los planteamientos de Butler apuntan a señalar que los ideales de masculinidad y feminidad han sido configurados como presuntamente heterosexuales. Si desde el esquema freudiano, por ejemplo, se parte de la idea normativa de que la identificación (con un género) se opone y excluye la orientación del deseo (se deseará el género con el cual no nos identificamos) –identificarse como mujer implicaría que el deseo debería orientarse hacia la posición masculina, y viceversa–, Butler planteará que esto no es necesariamente así. (Este es el prejuicio que permite entender el hecho de que históricamente se haya pensado en la idea de que un hombre que desea a otros hombres tenderá a ser necesariamente afeminado, y lo mismo en el caso de las mujeres, que si desean lo femenino, esto deberá asociarse con la identificación con lo masculino)

7
La ley del deseo

Desde el punto de vista de Butler, deseo e identificación no tienen por qué ser mutuamente excluyentes. Y aún más, ni siquiera, ni tampoco, éstos tendrían por qué ser necesariamente unívocos. No hay ninguna razón esencial que justifique que una debe identificarse unívoca e inequívocamente con un género completa y totalmente. Asimismo, tampoco habría ninguna necesidad en que una deba orientar su deseo hacia un género u otro. Tal es el caso por ejemplo de la bisexualidad.

En tanto ideales a los que ningún sujeto puede acceder de forma absoluta, masculinidad y feminidad pueden ser –y de hecho son– distribuidos, encarnados, combinados y resignificados de formas contradictorias y complejas en cada sujeto. Y no hay encarnaciones o actuaciones de la feminidad o de la masculinidad que sean más auténticas que otras, ni más “verdaderas” que otras. Lo que habría, en todo caso, son formas de negociación de estos ideales más sedimentados, y por ende naturalizados o legitimados que otros, lo que consecuentemente los vuelve “más respetables” de acuerdo con un imaginario social que continúa siendo primordialmente heterocéntrico.

——————————
Leticia Sabsay
Socióloga (UBA) Doctora por la Universidad de Valencia. Sus temas de investigación abordan la articulación de los conceptos de género, subjetividad y ciudadanía en la teoría feminista contemporánea. Participò con Judith Butler en el dictado del Seminario de doctorado “Performatividad, género y teoría social: la revisión de la categoría de sujeto”, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


Fuente (y ver más en): http://singenerodedudas.com/
·

lunes, 21 de septiembre de 2009

V

Notas sobre jornada del seminario de Cuerpos, Géneros y Subjetividades

“Travestismo y transexualidad”, por Lohana Berkins

En Latinoamérica, el travestismo ha logrado adquirir un nombre propio en la lucha por el reconocimiento de su identidad, por el reconocimiento de sus derechos y por la complejización de los sentidos, poniendo especial énfasis en la división binaria que el sistema hetero-normativo y patriarcal realiza entre las categorías “hombre y mujer”. La disputa se da con el binarismo, lo planteado y establecido como inamovible, las normatividades: la sexualidad no tiene por qué ser una sola, puede ser múltiple y eso no está ni bien ni mal, no es mejor, ni peor.

Durante años, y en especial en América Latina, las organizaciones que luchan por el reconocimiento de la identidad travesti resignifican la palabra “travestismo”, dándole otro sentido, más profundo que el simple hecho de “ser hombres vestidos de mujer”. De lo que se trata el travestismo “criollo”, es de la deconstrucción de la masculinidad y del deseo: ahí es donde entra otra división fundamental, a saber: entre la orientación sexual y la identidad de género. Una cosa es lo que somos internamente (hombres, mujeres, hombres y mujeres) y otra es nuestra elección y/o preferencia sexual.

En EUA y en Europa las tradiciones son absolutamente diferentes, y por lo general no existe el travestismo como una identidad conformada, ni organizaciones que luchen por sus derechos. Las prácticas estadounidenses y europeas pasan por otro lado. Está por ejemplo el “cross dress”: son varones que se visten de mujer en esferas privadas. Generalmente se trata de hombres heterosexuales, y que en la mayoría de los casos ni siquiera busca tener sexo, sino simplemente hacer sus tareas (de oficina, por ejemplo) vestidos como mujer. Por otro lado están las prácticas “Drag”, que consisten en montarse, de hombre o de mujer, exagerando los rasgos de la masculinidad y la feminidad.

Lo que al presente (en Estados Unidos/ Europa) se conoce como Queer viene del ámbito intelectual y académico. En inglés, la palabra queer solía ser un insulto. Lo que se hizo fue adoptar ese término despectivo y reformularlo: hoy por hoy, se toma a la palabra queer como “raro/a”, con un tono diferente.

¿Y lo trans? No necesariamente tiene que asociarse a personas gays o lesbianas que transgreden. Tiene que ver con un cuestionamiento de roles, no se relaciona con la identidad. Lo que se plantea es de qué tipo de hombre y de qué tipo de mujer estamos hablando, y se critica lo que se impone como norma: las mujeres “deben” ser esto, los hombres “deben” ser aquello, clausurando cualquier otra identidad (y cualquier elección distinta a la hora de vivir la sexualidad).

La estructura patriarcal

El patriarcado es el principal sustento del capitalismo. Preguntarnos, al ver una pareja homosexual, “quién es el hombre” y quién es “la mujer” de la relación es un ejemplo clarísimo de esto: se cree que los y las más fuertes son quienes deben someter al otro/a. También deberíamos tener en cuenta la travestofobia, la lesbofobia y la homofobia que existe dentro de los propios movimientos LGTTB: lo que se debe pensar, para ir re-armándonos, es en la necesidad de construir entre todos y todas un movimiento fuerte que luche por la visibilización y el respeto por nuestros derechos, en lugar de seguir con las divisiones que lo único que consiguen es seguir sustentando este régimen que discrimina y excluye.

Cuerpos y derechos

Dentro del movimiento travesti, se busca trazar la cuestión de pensarse como fuerza de trabajo.

¿A qué nos referimos con esto? No a un “ir en contra de” la prostitución (ese es otro debate), si no, ir contra la prostitución como única alternativa. Es necesario que exista la posibilidad por parte de los y las travestis de elegir de qué trabajar (y poder tener un acceso a una fuente de trabajo, claro), ya que hoy por hoy esa posibilidad no existe y el índice de mortalidad de un/una travesti es, por las malas condiciones en las que se encuentran obligad@s a vivir y por la invisibilización que sufren, de 30 años de edad.

Y frente a esto surgen cuestiones tales como la pregunta ¿qué es, a qué consideramos un cuerpo puro? Desde tiempos inmemoriales se lo demoniza, considerándolo un “arma de pecado”, gracias a la eterna influencia de la iglesia católica y sus feligreses que consideran como derecho propio el coartar los derechos de otros/as.

Desde mi punto de vista, el cuerpo es eso, simplemente: un cuerpo, un lienzo sobre el cual cada uno y cada una tiene el derecho a decidir, sin que se entrometa ninguna ley, ninguna religión y ninguna persona más que nosotros/as mismos/as.