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miércoles, 6 de octubre de 2010

·más producciones colectivas: poema para la toma·

No me gusta (anti-facebook mode)



No me gustan los tramposos

ni los que no saben peder.

No me gustan los anti-democráticos

que hablan de democracia.

No me gustan los tecnócratas más

burócratas que se hacen los legalistas.

No me gustan los legalistas que solo

ponen palos en la rueda.

Los que solo quieren cursar y volver a casa

No me gustan los que dicen que no,

solo porque no.

Porque no se debe.

Porque no se puede.

y ni siquiera prueban.

Los del “no” fácil. Los pesimistas.

Los que ni siquiera sueñan, porque eso los agota.

No me gustan los que hablan por hablar,
los que hablan por desprestigiar
los que hablan sin participar.

No me gustan los que se sientan
tocados
por estas líneas.
No me gustan los mentirosos.
No me gusta la UES.
No me gustan los que sienten
escalofríos
al hablar de desorden, o anormalidad.
Los que solo quieren sentarse a estudiar.
Los resentidos que solo saben criticar,
pero de sumar bien gracias.
Los que solo saben destruir.
Los que creen que el docente es mas que ellos.

No me gustan los individualistas
Los que solo escuchan lo que quieren
escuchar.
Los docentes que se olvidan,
de cuando los estudiantes los apoyaron.
Los que extorsionan con el cuatrimestre
que se cae.
Los que se dejan extorsionar.
No me gustan los “cientistas”

que no se dan cuenta
que todo es política.
Que escribir esto es política. Que cursar
sumiso, sin hablar, como un muerto
es política.
Que votar contra la toma para
volver a estudiar como si nada,
es política.

Que estudiar es política.

No me gustan las cátedras que enseñan

Gramsci
y reproducen
lo peor de Smith.
Estoy harto de los que tienen miedo de perder
su mezquino lugar de poder.
Estoy harto que el voto de los docentes
de esa (y de cualquier) cátedra
valga diez veces mas que el mío.

Los que tienen 20 y piensan como de

50.
Esos que no juegan, porque es poco serio.
Los que prefieren las paredes limpias,
porque los afiches ensucian.
Los que se preocupan por los afiches y
no si cursamos en 20 sedes
distintas
que se caen a pedazos.
Estoy harto del que se fija en la

minucia, en lo chiquito, en lo

Mezquino.


No me gusta

estar harto.


Pero es una

de las formas

de despertar.


Nosotres, les siete loques

·

martes, 30 de marzo de 2010

5

Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña escalera
como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche.
Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.

(esto de los caballos me recuerda a cierto relato)

Nocturno, de Julito Cortázar-
·