sábado, 8 de enero de 2011
regalo 20-11
¿Qué podemos esperar? Si pasaron 8 días desde que empezó el año, OCHO días de mierda en los que ya asesinaron a más de 5 mujeres: una degollada, dos quemadas, dos a puñaladas ... y las que no sabemos, de las que nunca nos vamos a enterar. Las invisibles. Los cuerpos que realmente NO importan. Y los machos violentos, femicidas, asesinos, que matan con la seguridad que les da la impunidad y el saber que toda una sociedad, por acción o por omisión, los justifica.
Que las mujeres siempre, en última instancia, "algo habrán echo".
Que pueden ser asesinadas sin tener que buscar excusas, porque ni siquiera serán necesarias.
¿Cuánto más vamos a aguantar? ¿Cuántas más van a tener que morir? ¿Cuánto tiempo más sin que se escuchen sus voces? ¿Cuánto tiempo más los ojos cerrados?
¿Cuánto? ¿Cuánto? ¿Cuánto?
(No puedo dejar de preguntarme dónde mierda está el discursito de los derechos humanos. O si, en todo caso, los derechos humanos también vienen con privilegio)
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miércoles, 1 de diciembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
25 de noviembre

Por Florencia.
Por Marita.
Por Fernanda.
Por Natalia.
Por Fátima.
Por Otoño.
Por Emilia.
Por Sofía.
Por Sandra.
Por Wanda.
Por Romina.
Por las mujeres muertas por abortos clandestinos.
Por las mujeres víctimas de femicidio.
Por las asesinadas por lesbofobia.
Por las mujeres en situación de prostitución.
Y por todas aquellas que sufren violencia(s) en este sistema patriarcal, sexista, heteronormativo y machista.
25 DE NOVIEMBRE: BASTA DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.
lunes, 15 de noviembre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
Otro más
Ahora leo esta nota de S. Hacher (http://cor.to/KLZ).
¿Qué decir?
Me angustia. Me irrita. Me llena de impotencia y de bronca. Todos los días hay asesinatos de mujeres, femicidios, mujeres torturadas, entre tantísimas cosas otras. Pero nada se dice. Silencio. El patriarcado nos silencia, nos invisibiliza como sujetas. No puedo no preguntarme ¿qué vidas son las que valen realmente? ¿Qué hechos son condenables, realmente? Si la mayoría de las personas "militantes" o "activistas" pudieran contestar, ¿qué me dirían? ¿Cuándo se organizan marchas en repudio de...? ¿Cuándo salimos a manifestarnos por injusticias y muertes? ¿Cuantxs de lxs que se llenan la boca con algunos casos salen a reclamar por las pibas desaparecidas, secuestradas, violadas, mutiladas, asesinadas todos los días en todos los rincones de este país?
Realmente, ¿Cuantxs de quienes lean esto pueden no sentirse parte de ese silencio? ¿Cuantxs de quienes lean esto son menos cómplices del sistema sexista y patriarcal que invisibiliza a las mujeres como "sujetxs de derecho"? ¿Cuantxs? ¿Por cuanto más?
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después del Encuentro de Mujeres 2010
La muerte miserable de centenares de mujeres vs. pintadas en la vía pública
Hasta la media tarde del domingo en Paraná, al parecer, todo estaba bien…, todo era normal… Todavía no habían irrumpido los vándalos…, es decir, los bárbaros… Esto significa que se encontraban omnipresentes los signos, los íconos y los símbolos de la barbarie existente, de la barbarie naturalizada, de la barbarie admitida, de la barbarie del status quo.
Omnipresentes estaban las mercancías y la publicidad y las propagandas de las mercancías de este mundo, en el que todo es mercancía; y, sin embargo, nadie se escandalizaba… Estaban los signos y los símbolos del Estado, es decir, de esa institución que es esencial y estructuralmente terrorista; y nadie se escandalizaba… Estaban también omnipresentes los signos y los símbolos del oscurantismo y de la violencia material y simbólica de la Religión (incluso en las instituciones presuntamente laicas); y nadie se escandalizaba.
Todo estaba bien y tranquilo: los bancos (los templos del dinero), los comercios (donde todo se comercia), la comida chatarra de los yanquis, el american english, la iconografía del Estado y los alienantes símbolos religiosos metidos en las instituciones públicas, las escuelas laicas, los juzgados y las dependencias laicas y públicas en general.
Todo estaba bien, porque dominaban los signos, los íconos y los símbolos de los de arriba. Es decir: la ignorancia y la inmoralidad -las naturalizadas, las consagradas, las santificadas- reinaban, porque siempre reinaron, porque siempre ha sido así, de modo que debe seguir siendo así…
Pero irrumpieron las bárbaras…, las vándalas…, las de abajo… Por un momento completamente efímero (así es plausible profetizarlo), protestando inscribieron sus signos, sus símbolos y sus íconos en las calles, en los edificios públicos, en las paredes que ellos creen que son de ellos… Para los amantes del status quo y del orden establecido, esos que son garantizados por la violencia del Estado y sacralizados por la santa Religión y, en fin, vueltos hegemónicos por la propaganda mercantil del capitalismo, esto constituye un escándalo, algo reprochable: vandalismo… Las leyendas decían cosas abominables:
"mi cuerpo es mío"
"nosotras parimos, nosotras decidimos"
"saquen sus rosarios de nuestros ovarios"
"Iglesia, basura, vos sos la Dictadura"
"Soberanía popular y de nuestros cuerpos".
En una palabra: denunciaban a la Santísima Trinidad: a la Religión, al Estado y al Capitalismo… Para mayor horror, la denuncia la realizaban mujeres…, mujeres que se niegan a ser madre-esposas, a ser tuteladas por los varones, por el clero, por los jueces, por el Estado, porque reivindican para sí la dignidad moral y la autonomía en tanto seres humanos (los reaccionarios quieren a las mujeres en sus hogares y en la iglesia, dedicadas a sus labores, no que se reúnan autónomamente y, menos aún, que luchen por sus derechos negados).
Obviamente, estas pintadas resultan escandalosas, para aquellos a quienes los amuletos y los talismanes de los rosarios, las cruces, las banderas, los escudos, el football, la televisión y el mundo despótico de la mercancía les parecen lo verdadero, lo bueno, lo justo y aun lo bello y lo sublime.
No deben temer, todo pronto volverá a la normalidad. En pocos días las paredes volverán a pintarse y a limpiarse, de modo que las cruces, las imágenes de María -virgen, reina y madre-, la propaganda del capitalismo y los íconos estatales, volverán a brillar con todo su genuino esplendor, ese que fue momentáneamente mancillado; todo esto pronto será olvidado como una pesadilla nocturna.
Los bien pensantes, los políticamente correctos, consideran vandálico y hasta delictivo la protesta social de los de abajo y pintar paredes. En cambio callan de manera cómplice sobre las miles de mujeres que abortan clandestinamente, sobre las cientos de mujeres pobres que mueren y las otras tantas que quedan mutiladas o enfermas. Se agravian contra las pintadas que los denuncian, pero callaron y callan sobre los carteles que pretenden perpetuarlos como los que se pegaron y los que aun se encuentran pegados. También callan sobre la publicidad y la propaganda de las mercancías y de los partidos políticos que desde luego sí tienen derecho a ocupar la vía pública.
Sin embargo, es tarea de la Semiótica Crítica, una rama de la Filosofía entendida como Epistemología, es decir, como Crítica de la Ideología, volver reflexivos los símbolos, los íconos y los signos dominantes. La Hermenéutica no debe ser sólo el pleonasmo de la experiencia del mundo simbólico hegemónico, sino que también la Hermenéutica debe ser una Hermenéutica crítica.
G. L.
martes, 15 de junio de 2010
12
domingo, 6 de junio de 2010
10
Hace poco fue el día internacional de acción por la salud de las mujeres.
Creo que hay muchos derechos que se nos niegan. Definitivamente, los hay. El derecho a la salud es uno de esos. Pero ¿qué es la salud? Algunxs la definen como ausencia de enfermedad. Otrxs, como el estado de completo bienestar físico, social y mental. Hay quienes consideran a la salud como buen estado y funcionamiento del organismo, ejerciendo normalmente todas sus funciones biológicas y psíquicas.
Intento desglosar esta cosa que se llama salud. Puedo tomar un poco de todo, formar una sola, elegir una entre tantas, las definiciones brotan por todos lados. Pero la otra pregunta es ¿quién escribe esas definiciones? Cuando pienso en la salud, pienso en un concepto que podría desarmarse en tantas partecitas que sería inabarcable, una especie de gigante mapa conceptual formado por redes y redes de redes de nociones, significados, saberes, etc. Pensar en quienes escriben esas definiciones, entre las que se encuentra la de “salud”, inevitablemente deriva en pensar un sistema patriarcal, machista, heterosexista, que busca controlar los cuerpos de las mujeres, regulando nuestros placeres, negando nuestros derechos. Un sistema que prohíbe el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. ¿Y por qué prohíbe el derecho al aborto legal? Es simple. Sigamos desglosando. Hablar de aborto implica, también, hablar de sexualidades. De disfrute, de goce. De decir NO a la maternidad obligatoria, a la sexualidad reproductiva como única posible. Es decir: hablar de aborto es hablar, también, de decisión sobre nuestros propios cuerpos. De un control que se les quitaría a unxs “otrxs” para pasar a unas nosotras. Eso es lo que se percibe como imposible a los ojos de quienes detentan ese poder regulatorio, de control. Me atrevería a decir que más que imposible: se ve como criminal.
¿Cómo podemos nosotras, las mujeres, pensar en decidir, en elegir, en disfrutar, en actuar como queramos, cuando queramos, sobre nuestros cuerpos y sobre nosotras mismas? Este es, quizás, el error más grande, a los ojos de esxs otrxs que (entre otras cosas) se oponen a que ejerzamos nuestro derecho a decidir: a decir con quién, cómo, si sí o si no, si quiero o si no quiero (ser madre, ser esposa, ser lesbiana, SER).
El error está en poder pensarnos.
En “osar” pensar-que-podemos-llegar-a-pensarnos.
Que podemos llegar a elegir.
Que podemos llegar a decidir.
Y acá es donde se hace evidente que no se trata de un tema superficial. Que hablar de aborto implica empezar a explorar un iceberg gigante, dentro del cual el reclamo por el aborto legal-seguro-gratuito es simplemente una parte ínfima.
[Y coincido con Santiago Kahn –del blog: http://santiagokahn.blogspot.com-: definitivamente, este es el tema más importante de la agenda 2010]
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domingo, 23 de mayo de 2010
8
Hoy me llegó una nota de Página 12 a la casilla del mail. Caso Villegas. Leo y me entero de que el juez –Gerardo Palacios Córdoba- consideró que en el caso que todxs conocemos no hubo una violación, sino que los tres hombres sólo incurrieron en el delito de corrupción de menores y en la divulgación de material pornográfico.
Cuando una mujer dice No, es No. Siempre quedó esa frase resonando en mi cabeza, desde el día en que la leí en una pancarta, creo que fue en el 2006, en el Encuentro de Mujeres de Jujuy. Cuando saltó todo lo de Villegas, no pude menos que pensarla de nuevo. Y de indignarme, claro, como hoy con la nota, o como cada uno de los días en los que iba escuchando novedades.
Que se realicen marchas en defensa de abusadores no puede pasar.
Que se siga culpabilizando a las mujeres víctimas de abusos-violaciones-violencias, no puede pasar.
Que se exija a esas mismas mujeres víctimas que justifiquen el POR QUÉ fueron víctimas, no puede pasar.
No más.
De golpe me acuerdo de cuando se aprobó la media sanción de la Ley de Trata, tan (mal) celebrada por muchxs. Esa ley hipócrita exigía (y exige) que las mujeres mayores de 18 años que hubiesen sido secuestradas con fines de explotación sexual, deban justificar que se han “quedado ahí”, en esa situación, “en contra de su voluntad”.
Estos dos son solo dos casos paradigmáticos. Lo que está en discusión es lo que hay más allá. Lo que está mal es este sistema repulsivo que re-victimiza a la víctima y defiende a los violadores. Lo que está mal es esta sociedad patriarcal, violenta y sexista. Lo que está mal es que se sigan justificando las violencias bajo la supuesta existencia de dos tipos de mujeres: quienes merecen ser respetadas y quienes no lo merecen; las buenas y las putas, las madres y las putas, las vírgenes y las putas.
PUTA. PUTA. PUTA.
Esa palabra que aterra. Esa palabra de la que todxs se quieren diferenciar. Eso que ningún padre, ninguna madre, quiere para su hija. La puta, la que carga con todas las verdaderas putas violencias de una sociedad hipócrita y sexista. La puta, la que se merece que le pase lo que sea que le pase, porque su vida no es como debe ser. ¿Y quién mierda dice cómo debe ser vivida una vida? ¿Quién o quienes tienen el derecho de juzgar a lxs que no eligen vivir como se dice que es válido vivir?
Es hora de que esto entre en las cabezas de todxs: cuando una mujer dice no es no.
Sea puta, sea virgen, sea madre, sea lesbiana, sea trans, sea lo que elija ser.
Cuando dice NO es NO.
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