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miércoles, 24 de noviembre de 2010

25 de noviembre


Por Florencia.
Por Marita.
Por Fernanda.
Por Natalia.
Por Fátima.
Por Otoño.
Por Emilia.
Por Sofía.
Por Sandra.
Por Wanda.
Por Romina.
Por las mujeres muertas por abortos clandestinos.
Por las mujeres víctimas de femicidio.
Por las asesinadas por lesbofobia.
Por las mujeres en situación de prostitución.
Y por todas aquellas que sufren violencia(s) en este sistema patriarcal, sexista, heteronormativo y machista.

SI TOCAN A UNA NOS TOCAN A TODAS.
25 DE NOVIEMBRE: BASTA DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Otro más

"La muerte miserable de centenares de mujeres", dice el Profesor Gustavo L. en la nota anterior que postee.
Ahora leo esta nota de S. Hacher (http://cor.to/KLZ).
¿Qué decir?

Me angustia. Me irrita. Me llena de impotencia y de bronca. Todos los días hay asesinatos de mujeres, femicidios, mujeres torturadas, entre tantísimas cosas otras. Pero nada se dice. Silencio. El patriarcado nos silencia, nos invisibiliza como sujetas. No puedo no preguntarme ¿qué vidas son las que valen realmente? ¿Qué hechos son condenables, realmente? Si la mayoría de las personas "militantes" o "activistas" pudieran contestar, ¿qué me dirían? ¿Cuándo se organizan marchas en repudio de...? ¿Cuándo salimos a manifestarnos por injusticias y muertes? ¿Cuantxs de lxs que se llenan la boca con algunos casos salen a reclamar por las pibas desaparecidas, secuestradas, violadas, mutiladas, asesinadas todos los días en todos los rincones de este país?

Realmente, ¿Cuantxs de quienes lean esto pueden no sentirse parte de ese silencio? ¿Cuantxs de quienes lean esto son menos cómplices del sistema sexista y patriarcal que invisibiliza a las mujeres como "sujetxs de derecho"? ¿Cuantxs? ¿Por cuanto más?
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domingo, 6 de junio de 2010

10

Hace poco fue el día internacional de acción por la salud de las mujeres.

Creo que hay muchos derechos que se nos niegan. Definitivamente, los hay. El derecho a la salud es uno de esos. Pero ¿qué es la salud? Algunxs la definen como ausencia de enfermedad. Otrxs, como el estado de completo bienestar físico, social y mental. Hay quienes consideran a la salud como buen estado y funcionamiento del organismo, ejerciendo normalmente todas sus funciones biológicas y psíquicas.

Intento desglosar esta cosa que se llama salud. Puedo tomar un poco de todo, formar una sola, elegir una entre tantas, las definiciones brotan por todos lados. Pero la otra pregunta es ¿quién escribe esas definiciones? Cuando pienso en la salud, pienso en un concepto que podría desarmarse en tantas partecitas que sería inabarcable, una especie de gigante mapa conceptual formado por redes y redes de redes de nociones, significados, saberes, etc. Pensar en quienes escriben esas definiciones, entre las que se encuentra la de “salud”, inevitablemente deriva en pensar un sistema patriarcal, machista, heterosexista, que busca controlar los cuerpos de las mujeres, regulando nuestros placeres, negando nuestros derechos. Un sistema que prohíbe el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. ¿Y por qué prohíbe el derecho al aborto legal? Es simple. Sigamos desglosando. Hablar de aborto implica, también, hablar de sexualidades. De disfrute, de goce. De decir NO a la maternidad obligatoria, a la sexualidad reproductiva como única posible. Es decir: hablar de aborto es hablar, también, de decisión sobre nuestros propios cuerpos. De un control que se les quitaría a unxs “otrxs” para pasar a unas nosotras. Eso es lo que se percibe como imposible a los ojos de quienes detentan ese poder regulatorio, de control. Me atrevería a decir que más que imposible: se ve como criminal.

¿Cómo podemos nosotras, las mujeres, pensar en decidir, en elegir, en disfrutar, en actuar como queramos, cuando queramos, sobre nuestros cuerpos y sobre nosotras mismas? Este es, quizás, el error más grande, a los ojos de esxs otrxs que (entre otras cosas) se oponen a que ejerzamos nuestro derecho a decidir: a decir con quién, cómo, si sí o si no, si quiero o si no quiero (ser madre, ser esposa, ser lesbiana, SER).

El error está en poder pensarnos.
En “osar” pensar-que-podemos-llegar-a-pensarnos.
Que podemos llegar a elegir.
Que podemos llegar a decidir.

Y acá es donde se hace evidente que no se trata de un tema superficial.
Que hablar de aborto implica empezar a explorar un iceberg gigante, dentro del cual el reclamo por el aborto legal-seguro-gratuito es simplemente una parte ínfima.

[Y coincido con Santiago Kahn –del blog: http://santiagokahn.blogspot.com-: definitivamente, este es el tema más importante de la agenda 2010]

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domingo, 23 de mayo de 2010

8

Leer el diario está convirtiéndose en algo asqueroso. La televisión, e incluso la radio. Capaz lo que (me) resulte intolerable sea seguir viviendo así, de esta manera, con tanta mierda alrededor.

Hoy me llegó una nota de Página 12 a la casilla del mail. Caso Villegas. Leo y me entero de que el juez –Gerardo Palacios Córdoba- consideró que en el caso que todxs conocemos no hubo una violación, sino que los tres hombres sólo incurrieron en el delito de corrupción de menores y en la divulgación de material pornográfico.

Cuando una mujer dice No, es No. Siempre quedó esa frase resonando en mi cabeza, desde el día en que la leí en una pancarta, creo que fue en el 2006, en el Encuentro de Mujeres de Jujuy. Cuando saltó todo lo de Villegas, no pude menos que pensarla de nuevo. Y de indignarme, claro, como hoy con la nota, o como cada uno de los días en los que iba escuchando novedades.
Que se realicen marchas en defensa de abusadores no puede pasar.
Que se siga culpabilizando a las mujeres víctimas de abusos-violaciones-violencias, no puede pasar.
Que se exija a esas mismas mujeres víctimas que justifiquen el POR QUÉ fueron víctimas, no puede pasar.
No más.
De golpe me acuerdo de cuando se aprobó la media sanción de la Ley de Trata, tan (mal) celebrada por muchxs. Esa ley hipócrita exigía (y exige) que las mujeres mayores de 18 años que hubiesen sido secuestradas con fines de explotación sexual, deban justificar que se han “quedado ahí”, en esa situación, “en contra de su voluntad”.

Estos dos son solo dos casos paradigmáticos. Lo que está en discusión es lo que hay más allá. Lo que está mal es este sistema repulsivo que re-victimiza a la víctima y defiende a los violadores. Lo que está mal es esta sociedad patriarcal, violenta y sexista. Lo que está mal es que se sigan justificando las violencias bajo la supuesta existencia de dos tipos de mujeres: quienes merecen ser respetadas y quienes no lo merecen; las buenas y las putas, las madres y las putas, las vírgenes y las putas.


PUTA. PUTA. PUTA.

Esa palabra que aterra. Esa palabra de la que todxs se quieren diferenciar. Eso que ningún padre, ninguna madre, quiere para su hija. La puta, la que carga con todas las verdaderas putas violencias de una sociedad hipócrita y sexista. La puta, la que se merece que le pase lo que sea que le pase, porque su vida no es como debe ser. ¿Y quién mierda dice cómo debe ser vivida una vida? ¿Quién o quienes tienen el derecho de juzgar a lxs que no eligen vivir como se dice que es válido vivir?

Es hora de que esto entre en las cabezas de todxs: cuando una mujer dice no es no.
Sea puta, sea virgen, sea madre, sea lesbiana, sea trans, sea lo que elija ser.
Cuando dice NO es NO.

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